La fibrilación auricular (FA) es la arritmia sostenida más frecuente y se asocia a un aumento de ictus, insuficiencia cardiaca y mortalidad. Suele relacionarse con factores clásicos como edad avanzada, hipertensión, apnea del sueño, obesidad, enfermedad estructural cardiaca y consumo de alcohol.
Resulta llamativo que los deportistas de resistencia tengan más riesgo de FA a pesar de presentar, en general, un perfil de riesgo cardiovascular muy favorable. Diversos estudios muestran que tanto hombres como mujeres que practican deporte de resistencia a alto nivel tienen más probabilidad de desarrollar FA que la población no deportista.
Posibles mecanismos en atletas
En los deportistas se han propuesto varios mecanismos para explicar la aparición de FA:
- Sobrecarga hemodinámica y estiramiento de las aurículas por años de entrenamiento intenso.
- Inflamación y cambios estructurales (remodelado auricular, posible fibrosis) tras ejercicio prolongado.
- Mayor influencia del tono vagal, que puede favorecer ciertos tipos de FA en reposo o por la noche.
Además, el entrenamiento podría desenmascarar una predisposición genética subyacente a la FA.
Papel de la genética
Se han descrito variantes raras asociadas a FA de inicio precoz, siendo frecuentes las mutaciones truncantes en el gen TTN. Sin embargo, una parte importante de la heredabilidad de la FA se explica por la suma de muchas variantes comunes, agrupadas en puntuaciones de riesgo poligénico (PRS), especialmente relevante en personas jóvenes sin otros factores de riesgo. Un consenso reciente de la Heart Rhythm Society considera razonable plantear estudio genético en atletas jóvenes con FA, aunque el papel exacto de la susceptibilidad genética en deportistas aún no está bien definido.
Riesgo según carga de entrenamiento y edad
Aunque la mayoría de estudios coinciden en la asociación entre deporte de resistencia e incremento de riesgo de FA, las cifras concretas varían por diferencias metodológicas. En conjunto, los datos sugieren que el riesgo es mayor en atletas de nivel más elitista y con carreras deportivas más largas, y que la prevalencia de FA aumenta con la edad, por lo que los máximos porcentajes se observan a menudo años después de la retirada.
El estudio ProAFHeart
El estudio ProAFHeart se diseñó para:
- Estimar la prevalencia e incidencia de FA en remeros de élite retirados y compararla con una población control de la misma edad y sexo.
- Analizar hasta qué punto ese exceso de riesgo podía explicarse por la predisposición genética.
La hipótesis de los autores era encontrar un exceso de FA en estos deportistas explicado principalmente por factores ambientales (años de entrenamiento intenso), más que por la genética, y así aclarar mejor la contribución relativa del ejercicio extremo frente a la carga genética en la aparición de FA en atletas de resistencia.
Resultados y conclusiones del estudio
Se trata de un estudio prospectivo de cohortes examinó a 121 antiguos remeros de élite australianos de entre 45 y 80 años que habían competido a alto nivel, incluyendo campeonatos mundiales y Juegos Olímpicos. Los resultados se compararon con 11.495 controles del Biobanco del Reino Unido, emparejados por edad y sexo.
El estudio encontró una prevalencia significativamente mayor de FA entre los antiguos remeros de élite en comparación con los controles, con una incidencia también mayor durante un seguimiento de cuatro años, lo que sugiere un riesgo longitudinal incluso décadas después del cese del entrenamiento de élite.
Reveló una prevalencia notablemente alta de FA, del 21,5 % en los remeros, lo que representa una de las tasas más altas observadas en cualquier población hasta la fecha. Estos remeros tenían 2,5 veces más probabilidades de padecer FA prevalente y una incidencia de FA 2,8 veces mayor en comparación con la población de control. El estudio también reveló por primera vez en una cohorte de atletas una contribución genética cuantificable a la FA.
El estudio sugiere una estratificación del riesgo personalizada y el asesoramiento de los atletas, en particular los que practican deportes de resistencia intensa, y destaca la importancia de que los cardiólogos clínicos pregunten a los pacientes por sus antecedentes de actividad física extenuante. Hay diversos factores que pueden contribuir a la FA en deportistas, que deberemos tener en cuenta: un aumento del tono parasimpático y un agrandamiento auricular que, bajo cargas de entrenamiento elevadas y sostenidas, se suma a la fibrosis auricular.
Contrariamente a las recomendaciones actuales, las pruebas genéticas para identificar variantes asociadas con miocardiopatías hereditarias parecen tener un rendimiento bajo. Los datos de este trabajo sugieren que la variación genética de fondo puede ser un determinante relativamente más importante del riesgo de FA. La futura incorporación de la evaluación del PRS de FA puede ser útil para la predicción del riesgo de FA y podría servir de base para la política de detección de la FA y la elección de deportes.

REFERENCIAS:
Atrial fibrillation in former world-class rowers: role of environmental and genetic factors
Atrial fibrillation in elite rowers: a genetic and endurance sport nexus?
